Mil Gotas, la primera librería de español en China


Acuciada por los alquileres estratosféricos y la caída de ventas del papel frente al digital, la «Libreria Spagnola» de Roma cierra este viernes después de 55 años de brillante historia. Una mala noticia para un templo de la cultura hispana en Italia. A miles de kilómetros de allí, en la otra punta del mundo acaba de abrir Mil Gotas, la primera librería de China especializada en castellano. Coincidiendo con el Día E del Español, fue inaugurada el pasado sábado en el Instituto Cervantes de Pekín.

Ubicada en una sala de unos 20 metros cuadrados de su cuarta planta, esta tienda echa a andar con un millar de libros, la mayoría de autores españoles y latinoamericanos, tanto en castellano como traducidos al mandarín. Además, en sus anaqueles se pueden encontrar obras de escritores chinos que han sido publicadas en español. La librería pretende captar así a la comunidad española y latinoamericana residente en Pekín, que puede comprar aquí libros en su lengua madre y descubrir autores chinos traducidos, y a los estudiantes de castellano, cada vez más numerosos en este país. De igual modo, los lectores chinos que no dominen el idioma de Cervantes pueden adquirir títulos clásicos traducidos al mandarín como el «Quijote» o las obras completas de Borges.

«El catálogo incluye nombres legendarios de la literatura hispanoamericana, como Vargas Llosa, García Márquez y Cortázar, y autores que me gustan a mí, como César Aira. Además, tenemos obras de Roberto Bolaño, Arturo Pérez-Reverte, Javier Cercas, Eduardo Mendoza, Almudena Grandes y Javier Marías», explica a ABC su librero, el escritor y editor argentino Guillermo Bravo. A sus 35 años, de los que ha pasado los cuatro últimos enseñando literatura en la Universidad Normal Capital de Pekín, este cordobés del otro lado del charco ha cumplido su sueño de tener una librería, que ya le rondó antes de venir a China, cuando vivía en París. «Los alquileres eran allí imposibles y, además, la competencia muy dura. Aquí hay más posibilidades y, gracias al Cervantes, he podido montar la librería en esta sala», se muestra agradecido a la directora del centro, Inma González Puy, por haber apoyado esta iniciativa.

«Aunque es un proyecto modesto, está teniendo muy buena acogida», se congratula Bravo, quien recibe los libros de una importadora estatal china que le trae los mejores títulos de las grandes editoriales, como Anagrama y Mondadori. Además, encarga directamente pequeños pedidos a editoriales latinoamericanas como las argentinas Adriana Hidalgo y Mansalva, la chilena Ediciones Biblioteca Nacional o la uruguaya Yaugurú.

El auge del idioma español en China

Tras el éxito que tuvo su portal de internet de venta de libros, en el que recibía encargos de títulos en español de alejadas provincias como Anhui o Cantón (Guangdong), Bravo comprobó el auge del idioma español en China. «Aunque es un mercado de nicho, cada vez hay más gente que lo estudia», explica Bravo. Buena prueba de ello es que su libro más vendido no es «Cien años de soledad» ni «El Aleph», sino “La gran araña”, un manual muy sencillo y con muchos dibujos para que los niños aprendan castellano.

Junto a su trabajo como profesor, el librero también dirige una pequeña editorial, La Guêpe, que ha publicado en mandarín el «Martín Fierro» en versión cartonera. Así se conoce a los libros que, con cartones recogidos de la calle como cubiertas, se popularizaron en Argentina tras la crisis. Para ayudar a quienes recogen dichos cartones, los beneficios van a una ONG con la que colaboran numerosos escritores, encantados de publicar sus obras en un formato tan singular como romántico.

«Publicar un libro es muy difícil. Mucho más en China, donde, además la costear la traducción, hay que comprar el ISBN a las editoriales estatales, que lo venden por unos 5.000 yuanes (645 euros), y pagar también 3.000 yuanes (387 euros) al censor para que lo lea y lo apruebe», desgrana Guillermo Bravo. A pesar de todas estas trabas, ha conseguido que una editorial china publique en mandarín una biografía de Messi, escrita por Leonardo Faccio, y «Los pichiciegos», de Rodolfo Fogwill, ambas a la venta en su establecimiento por 30 yuanes (unos 4 euros).

En la dirección contraria, también ha actuado como agente literario para que la editorial argentina Adriana Hidalgo publique «El invisible», del escritor chino Ge Fei. Dentro de esa misma labor de promoción de la literatura en mandarín, vende obras famosas de Liu Zhenyun adaptadas al cine, como «No soy una mujerzuela» o «Móvil», que han sido traducidas al español por la Editorial Intercontinental.

Homenajeando a César Aira, su autor favorito, Bravo ha bautizado a su librería como uno de sus relatos: Mil Gotas. En él, las mil gotas de pintura que forman La Gioconda abandonan el lienzo en el Museo del Louvre para ver mundo. Una de estas gotas viajeras acaba en China, donde decide quedarse al encontrar el amor. Justo igual que este librero enamorado de la Literatura.

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