Pérez Abellán: «Deberían haber cambiado los manuales de Historia, pero en España cuesta admitir los fallos»


Con el objetivo de verter luz sobre una historia dibujada con lápiz y, por tanto, susceptible de ser modificada si se pone empeño en la cuestión, Francisco Pérez Abellán ha publicado «Mateo Morral, el reo asesinado» (Poebooks). Son más de 200 páginas escritas con el ánimo de desenmascarar una falsedad asentada como parte de nuestro pasado, y que con la ayuda de más de 250 imágenes de portadas de periódicos –con ABC a la cabeza–, documentos y ficheros oficiales, el autor reescribe sin que nadie haya podido interponer contestación.

Es algo similar a lo que ya hizo con «Matar a Prim» (Planeta), que destapa los intereses ocultos tras el muro de la historia que impulsaron el asesinato del general Juan Prim y Prats. La obsesión de Pérez Abellán por encontrar la verdad es tal que desenterró, literalmente, el cadáver de Prim para poder analizarlo con un equipo forense. Así respondió a las preguntas de ABC un periodista que dice de sí mismo que «cuando muerde el hueso no lo suelta».

Nieves: ¿Cuáles son las principales conclusiones a las que llega con su libro?

Primera. Mateo Morral no se suicidó, fue asesinado. Las fotos analizadas que se conservan en el sumario original permitieron determinar que el disparo que tiene en medio del pecho no fue autoinfligido y además que fue maltratado y atado con las manos a la espalda antes de ser disparado con un arma larga, con una munición que hoy se llama de 40/40.

Para determinar esto se hizo un análisis forense y pruebas de balística por expertos, alguno de ellos con más de 25 años de experiencia en Ctiminalística.

Segunda. El asesino no actuó solo.

Tercera. La actuación de prevención e investigación fue disparatada.

Cuarta. El resultado de todo ello es que durante más de cien años nadie ha contado la verdad de lo que ocurrió, rompiéndose el maleficio por la iniciativa privada.

Lo que pretendían los autores intelectuales del atentado era que reinase el sobrino de Alfonso XIII, un niño de cuatro años, hijo del infante don Carlos de Borbon quien habría sido más fácil de manejar que el indómito y corajudo Alfonso XIII.

Jesús: Leí con mucho interés su obra sobre Prim y sus conclusiones e imagino que esta nueva obra será igualmente interesante. Quería preguntarle qué repercusión tienen sus hallazgos, si se ve reflejada de alguna forma en la versión oficial de los hechos, o si esta se altera. Muchas gracias de antemano.

La repercusión es brutal. Se quedan con la boca abierta y nada que decir. Es cierto que ya deberían haber cambiado los manuales de historia, pero en España cuesta mucho aprender y mucho más admitir los fallos o errores. Mis hallazgos son siempre sobre documentos oficiales que nadie se ha molestado en consultar hace más de cien años. Recientemente estuve dando una conferencia en la Universidad Complutense por la que soy Doctor cum laude. Fue en el auditorio de la Facultad de Derecho con el auditorio a reventar con alumnos de Derecho, Periodismo y Criminología. Allí me explayé de lo que tengo el correspondiente certificado. Pues bien, al poco un amigo me dice que ha hablado con una alumna de Criminología de la «Complu» y cuando le preguntó que opinaba de Prim, le dijo que todo el mundo sabe que las marcas del cuello de la momia se deben a los pliegues de la camisa, algo que fue científicamente estudiado por la Comisión Prim de Investigación que yo presido y descartado como expliqué pacientemente en la «Complu» ante los profesores y tutores sin que nadie me llevara la contraria. ¿Qué les enseñan en realidad a estos chicos? Le dije a mi amigo que le diera el recado a la estudiante de que dejara Criminología porque no sirve para esta carrera.

Maritere: Dice que la historia de nuestro país es poco más que un puñado de mentiras repetidas hasta la saciedad. ¿Puede explicarlo?

Basta que lo examine con un juicio crítico. Algo que por desgracia no abunda.Nos quejamos de lo mal preparados que salen los estudiantes pero nadie se ocupa de ver lo que se enseña. ¿Quién examina al examinador?

Carola: Hola Francisco. ¿Qué sustentos tiene el terrorismo en España para tener un cuerpo tan estable como ha tenido en los últimos años, y quién lo sustenta?

Lo sustenta la ignorancia y la estupidez. Se combate con firmeza y prevención. El conde de Romanones era el ministro de la Gobernación cuando Morral y su banda arrojaron el ramo de flores asesino y cuando el criminal lo hizo Romanones estaba durmiendo la siesta en su casa, pese a ello, le hicieron 17 veces ministro, 2 veces alcalde de Madrid, presidente del Senado y del Congreso, y 3 veces presidente del Gobierno. A un político al que su falta de capacidad para impedir el atentado al rey le debería haber apartado de la política, Pues todavía volvieron a atentar contra Alfonso XIII (Sancho Alegre), siendo Romanones presidente. Así es imposible.

[Lea la entrevista completa en ABC.es]

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